Los lirios


Los lirios solían florecer para mí,
mientras él me cantaba una canción.
Era una canción que él escribía
pensando en mí.
Era una canción de amor,
un suspiro de atardecer.
A veces, atardecía;
a veces, ya era de día
y otras veces, la noche nos cubría.
Yo lo oía cantar
y también escribía un cuento.
Él me regalaba cuerdas de amor
y una melodía que se hacía canción.
Los pétalos de los lirios
también caían
y él creaba su canción de amor.
Yo escribía
y a veces, nacía una poesía.
No era un paraíso,
era nuestro paraíso.
Los lirios también eran mágicos.
Nunca vi la luna,
pero un ruiseñor nos oía.


La inspiración de un verso
es muy sencilla
y una canción de amor
surge de una poesía.
Los versos se perdían en los lirios
y él en su guitarra.
Nosotros éramos del olvido
y nuestra canción de amor
la oía nuestro paraíso.
Él era una canción de amor,
ella era una palabra.
Los lirios solían florecer para mí
mientras él cantaba una canción
y yo escribía un cuento
mientras nos oía el ruiseñor.




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